Mejor conocido como François Vatel, fue cocinero y maitre francés, aunque su origen era suizo, fue famosos por haber inventado la crema chantilly en el castillo del mismo nombre, donde sirvió a Luis II, Pricipe de Borbón- Condé.
A unos 60 km de París se vislumbra el castillo que acogió durante años a Vatel en sus cocinas, donde se rodó la película con el mismo nombre y donde se pueden probar unas deliciosas fresas con la crema chantilly original.
Arquitectura de cuento, techos y edificios casi iguales por doquier, monstruos modernos que deslumbran y mucha naturaleza que los abraza con sutileza.
Un deleite al paladar a diario: vinos, quesos, panes, embutidos, fois grass, uvas, moras… nunca es suficiente.
Un lugar con una museografía extraordinaria que te lleva de la mano entre parques, bosques, museos y monumentos, a pie, en bici o en transporte público.
La dilatación de la pupila es innegable al ver un Van Gogh, un Monet, un Rembrandt, un Kandinsky o la maravillosa obra fotográfica de Cartier Bresson.
Pasear de la mano junto al Sena, comer una crepa bajo la Torre Eiffel, sentarse en los Jardines de Luxemburgo, darse un beso en las Tullerías; y con el pasar del tiempo lograr sentir la vida Parisina a tu al rededor.
En Paris, un mar de emociones siempre conducen al amor en todos sus sentidos. Sin duda, un lugar que hay que visitar alguna vez en la vida.
La maravillosa época de lluvias abre sus portales por las calles y sólo a través de estas sublimes charcas, podemos asomarnos y percibir la magia del centro histórico de uno de los estados multiculturales más hermosos de México: Oaxaca
Izamal o Itzmal "rocío del cielo" en maya, es uno de los 106 municipio que conforman el Estado de Yucatán en México.
Se le conoce como "la ciudad de los cerros" por las cinco pirámides mayas que se localizan dentro de la misma ciudad, considerándose como importantes vestigios arqueológicos del antiguo pueblo de los Itzáes.
Al igual que muchas de las grandes ciudades, Izamal fue abandonada después de la destrucción de la liga del Mayapán hacia el siglo XII. Por lo cual, a la llegada de los españoles el lugar estaba prácticamente vacío. Sin embargo, era un importante centro de peregrinación donde se veneraba al Zamná el sacerdote patriarca del los Itzáes. Por lo que los españoles se vieron motivados a construir sobre uno de sus templos, un gran convento franciscano, utilizando materiales de una de sus cinco pirámides.
Hoy en día, Izamal es reconocida como "la ciudad amarilla" pues han pintado todas sus paredes del color simbólico del maíz. La gente es muy amable, hay información histórica por todas partes y pasear en calandria por sus calles, es maravilloso para admirar este hermoso pueblo mágico.
Desde sus altas y vitalicias montañas, el pueblo mágico de Malinalco, abre sus cielos a quienes deciden transitar por sus paisajes. La imagen es sublime, la experiencia inolvidable.